Cómo adaptar tu experiencia laboral (y de vida/estudios) a tus postulaciones en comunicación.

Si te tomaron en un trabajo relacionado a la comunicación con 18-19 años, sin experiencia, sin algún contacto y sin que hayas tenido que estar mucho tiempo buscando, dejanos en primer lugar felicitarte, y en segundo lugar decirte que sos la excepción a la regla.


Encontrar trabajo en comunicación (y mantenerse) es una gran aventura para toda la vida. Por suerte, cada vez hay más empresas con conciencia y decisión que se la juegan por capacitar a personas desde sus inicios o tomar gente capacitada con experiencia y pagarle lo que corresponde. También cada vez hay más demanda de profesionales en áreas que antes no existían, ya que lo digital expandió y sigue expandiendo posibilidades.


Sin embargo, a la gran mayoría de lxs mortales les cuesta horrores conseguir su primera experiencia dentro del mundo de la comunicación y/o dejar su trabajo que “nada tiene que ver” (ya explicamos porque marcamos esto y el entrecomillado) para poder empezar su camino en lo que les apasiona.


Y si bien es verdad que puede pasar que no tengas experiencia explícita en algún área de comunicación o en el puesto que te interesa, lo que se suele pasar por alto es que la comunicación abarca y es parte de cualquier trabajo o situación. Esto quiere decir que en mayor o menor medida, desarrollaste ciertas habilidades, teniendo en cuenta claro que es a donde queres apuntar. Resolviste problemas, investigaste temas que te interesaron, realizaste trabajos académicos, organizaste equipos o tareas, etc, etc,.Y ni hablar si en paralelo a eso hiciste cursos, talleres o simplemente te pusiste a hacer lo que te apasionaba por esa misma razón (sobre el final hay una lista para que lo entiendas mejor).


Vamos con un ejemplo concreto:

Tenes experiencia en un trabajo de administración en una empresa X, en el cuál estás hace 2 o 3 años. A simple vista puede parecer que no tiene NADA QUE VER con un trabajo dentro del mundo de la comunicación. Pero vamos a afinar el ojo y ver el detalle de esas actividades.

En este trabajo quizás tenias que redactar mails, hacer informes para tus supervisorxs o armar presentaciones. Quizás también alguna vez te eligieron para coordinar a tu equipo de trabajo durante un tiempo, en modo de reemplazo. O porqué no también, tenías que hablar con clientes, proveedores, o tener comunicación constante con personas de otros equipos y organizar esa información. Y quién alguna vez no tuvo que googlear algo para solucionar un problema imprevisto o porque no sabía cómo realizar alguna tarea. ¿Se entiende a dónde apuntamos?


¿Estás estudiando o ya te recibiste? ¿Qué trabajos hiciste? ¿Qué temas te interesan? Todo esto es experiencia súper valiosa que tenes que tener en cuenta porque es parte de tu perfil profesional y suma. ¿Qué lees? ¿Quién te inspira? ¿A quienes seguís? Todas estas cuestiones hablan de vos.


Te recomendamos que empieces a detallar y vuelques en una hoja todo lo que hiciste alguna vez y todo lo que haces. Obviamente hay un montón de requisitos más específicos sobre los cuales no vas a tener idea, pero no por eso quiere decir que no puedas interiorizarte por tu cuenta y acercarte de alguna forma a esa búsqueda con todo lo que sí sabes hacer.


Y ni hablar si nos ponemos a pensar en las habilidades blandas (soft skills) que cada persona tiene. La famosa proactividad que se pide y muchas empresas repiten como condición necesaria en sus búsquedas. ¿Qué significa esto realmente y a que hacen referencia estas habilidades? De las cosas más importantes: que puedas resolver ciertas cuestiones/desafios gracias a tu curiosidad y que no tengas (demasiado) miedo al error. Qué preguntes, que te intereses e involucres con tu trabajo. En esta línea, también hay otro tipo de habilidades que quizás por obvias no las destacas o tenes en cuenta y sin dudas hacen a tu perfil: la paciencia, la motivación, el liderazgo, el trabajo en equipo, la gestión del tiempo o la adaptación frente a entornos cambiantes o situaciones imprevistas (hay muchas más).


Todo este trabajo de autoconocimiento es fundamental para que puedas evidenciarlo en tu búsqueda laboral. Desde los trabajos que buscas, el armado de tu CV, la carta de presentación, la entrevista y tu propio desempeño laboral. Si te conoces, las oportunidades se amplían, y al mismo tiempo también podes enfocarte más.


Si hace mucho que estás en búsqueda o ya no buscas porque te cansaste, te invitamos a que te des otra oportunidad. Que pienses en todo lo que sí sabes hacer, en lo que te atrae, en lo que sentís que podrías ofrecer. De nuevo: ¡escribilo! Analizalo y retoma. Construí de forma consciente a tu perfil.


Por otro lado, te recomendamos que prestes mucha atención a las descripciones de las ofertas laborales que encuentres y/o se te presenten. Donde menos lo creas puede haber una oportunidad y/o una conexión con vos. No te asustes ni pases por alto los items o tareas que no conoces, no te interesan o que simplemente están por fuera de lo que te gustaría realizar. Fijate bien qué palabras usan y de más está decir que si realmente te interesa la empresa o marca, investigues a fondo sobre su trabajo y sus valores. Todo es una oportunidad.


Además, en esta curiosidad podes encontrar una tarea que te copa y como consecuencia empezar a investigar y aprender por tu cuenta, para que la próxima vez si tengas idea sobre esa temática y tener más chances de que conseguir el trabajo.


No te asustes con los años de experiencia que piden. No siempre es un requisito mega excluyente. Si piden puestos de dirección ahí si es más específica la cosa, pero sino, no tengas miedo a mandarte. Tené en cuenta que la actitud se valora y mucho. Y recordá: tenes algún tipo de experiencia, cuenta y es valiosa.


Cambia el chip que dice “no tengo experiencia, no me van a llamar”, y ponete en modo auto confianza. Porque investigaste, porque practicaste, porque tenes idea de lo que te hablan. El hecho de que no hayas pasado cierto tiempo en una empresa no quiere decir que no sepas nada. Nunca empezas de cero. Es tu responsabilidad y desafío demostrarlo en tu búsqueda y después también dándolo todo cuando consigas ese trabajo.


Para poder postularte con más ímpetu y menos temor al rechazo hay algo fundamental que desde HOY podes empezar a hacer de forma más concreta. Poner en evidencia todo lo que te interesa y haces. Picadito de ejemplos:

¿Te gusta escribir y todavía no tenes un blog? (Aunque sea solo para vos).

¿Te gusta hacer entrevistas y no entrevistaste ni a tus amigxs?

¿Te gusta sacar fotos, editar videos, diseñar, pero no lo haces con frecuencia?

¿Te gustan las redes sociales pero no estás al tanto de las actualizaciones ni lees a otrxs profesionales o referentes? ¿No le propusiste a nadie empezar alguna cuenta de lo que sea o la tuya propia?

¿Te interesan las relaciones públicas/con clientes pero nunca armaste una propuesta para alguna acción o nunca hiciste networking con otras personas?


Dejamos este tema para otro momento así podemos desarrollarlo con más profundidad.


Sí, conseguir trabajo en comunicación por primera vez y dar tus primeros pasos es complejo, pero no imposible. Esa es la conclusión y el mensaje con el que queremos que te quedes. Por esto también es que en Rúcula estamos en contra de un gran mito: sin contactos no se puede conseguir trabajo en comunicación. ¿Es más fácil y ayuda? Seguro. Pero si te empezas a mover con objetivos claros y de forma constante, vas a marcar la diferencia y a estar más cerca de dar ese paso. Además, cuántas más puertas toques, más posibilidades vas a tener y más contactos vas a hacer.


Animate a mostrar lo que haces, lo que te gusta y a empezar a construir (o seguir construyendo) tu perfil profesional de forma consciente, en base a ese puesto, tarea o actividades que te encantaría hacer. Pensa en todas tus experiencias y aprendizajes. ¿Cómo podrían ayudar a diferenciarte y a hacer que se fije en vos?


Si te gustó esta nota, dejanos tu comentario o compartila para que a más gente le llegue y la pueda ayudar..


433 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo