Quiero ser freelancer y no sé cómo empezar. ¡Primeros pasos!

Trabajar de forma freelance o independiente es un camino y una elección que puede ser muy atractiva para las personas que no se llevan del todo bien con las estructuras de trabajo propias de empresas más tradicionales. Esto NO quiere decir que trabajar bajo relación de dependencia esté mal, porque hay muchísimos lugares en los que si bien hay ciertos horarios que cumplir, se puede trabajar de forma feliz, sin problemas y con libertad de acción.


Esta simplísima diferenciación e introducción nos sirve para contradecirnos en menos de tres párrafos, porque ser freelancer implica tener un nivel muy alto de compromiso, estructura y organización. “Ser tu propio jefe” suena muy lindo (sabemos que es una frase asociada a las estafas piramidales, tranquis) si solo se da cuenta de que trabajas las horas que vos queres, desde tu casa y solo con tu compu o celu, pero la verdad es que eso es solo la punta del iceberg, y solo va a tener verdadero sentido si hay un plan detrás que sostenga el ritmo que vos quieras imponer a tus actividades


Ahora bien, la mejor forma de empezar es haciendo, probando y equivocandose. Siempre en Rúcula recomendamos partir de esa base. Si ya tenes esas ganas e ímpetu cubierto, hay ciertos ejes que podes trabajar de antemano (y durante) para que tu proceso sea más sólido desde el inicio.


Definición de tus servicios, metodología y porfolio de trabajo:

Para comenzar, una decisión que te va a dar seguridad es elegir un servicio en el que seas especialista. Es probable que sepas hacer muchísimas cosas, pero si estás dando tus primeros pasos, te recomendamos que arranques con lo que mejor haces. A medida que vayas ganando experiencia podes ir sumando otras actividades.


Una vez que hayas pensado bien qué es lo que vas a brindar a tus clientes, llegó el momento de que construyas tu propia marca. Esto significa que puedas crear un espacio en donde cuentes y muestres lo que haces de forma profesional. No hace falta, en un principio, que tengas una web propia, algo demasiado complejo o que te represente una inversión muy grande, pero sí te recomendamos que al menos tengas una presentación que muestre cómo es que llevas adelante tu servicio y referencias de otros trabajos que hayas hecho. Con el paso del tiempo, podes ir optimizando todo esto.


Respecto a este último aspecto (mostrar trabajos que hayas hecho), si recién empezas quizás todavía no tengas nada o pocas cosas, porque justamente, recién te estás metiendo en el mundo freelance. Pero tranqui, en este espacio podes mostrar proyectos personales o también propuestas de trabajo/mejora que hagas. Por ejemplo, si te desenvolves en el diseño gráfico o web, podes mostrar pruebas o cambios que harías a marcas reales. Si sos CM o estás en el ámbito de la redacción, podes mostrar propuestas de estrategias, tipos de contenido y diversos textos que hayas escrito simplemente por placer, o para vos mismx.


No pierdas la cabeza por la cantidad. Eso de a poco va a ir llegando y, de igual manera, lo que de verdad importa es la calidad de lo que decidas mostrar.


Definición de tu cliente ideal

Obviamente al principio quizás como no tengas muchos clientes no te puedas poner a elegir, pero eso no quiere decir que no tengas un tipo de cliente preferido y con el que te encanta(ría) trabajar. No te olvides que uno de los rasgos más importantes de ser freelance es poder elegir con quién trabajar y con quién no. El objetivo es poder llegar a ese punto.


Pero, ¿qué significa esto? Quizás hay un rubro específico al cuál podes ofrecerle tus servicios que te vuela la cabeza y con el cuál disfrutas más hacer tu trabajo. Escribir sobre: ¿Gastronomía? ¿Indumentaria? ¿Tecnología? ¿Salud? ¿Moda? ¿Editar videos de música o hacer animaciones? ¿Diseñar folletería o piezas para RRSS? La lista es infinita, adaptala y buscale la vuelta según lo que vos hagas.


Una vez que tengas en claro esto, destina una parte de tus energías en buscar clientes de este tipo. Esto no quiere decir que tenes que dejar pasar otras oportunidades o no buscar acercar tus propuestas a otros posibles clientes que se alejan a lo que más te gusta. Es simplemente una forma de ir ganando experiencia y confianza en base a tus preferencias. Además, te seguís especializando.

Definición de tus presupuestos

Esta debe ser la pregunta por excelencia. ¿Cuánto cobro por…? ¿Cuánto se está cobrando por ___ y ___? Nos encantaría darles un número mágico, pero no lo tenemos porque no existe, y cada valor es muy subjetivo y propio a cada profesional. Recuerden que estamos en mood freelance y todos los valores propios de trabajos en relación de dependencia/de sindicatos, organizaciones, ec, etc, son simplemente referencias que sirven de ayuda y parámetro, pero no dejan de ser cosas diferentes. Porque si bien se puede cobrar por el valor de tu hora trabajada, también se puede cobrar por entregas. Todo es una decisión y puede variar según lo que vos sientas que te conviene.


Un mismo trabajo lo podes cobrar $100 y otra persona $150, o $90. Hay muchísimos factores que entran en juego:

-El expertise

-Tiempos que te llevaría según la complejidad del trabajo

-Tu disponibilidad

-Expectativas y capacidades del cliente

-Tus necesidades económicas


Estrategia para buscar clientes y trabajos

Hay muchas formas de encontrar propuestas de trabajo y también de que te lleguen consultas. Te las describimos rápidamente y te contamos cuál creemos que es la mejor.

1) Brindar tu servicio a Agencias/Empresas para trabajos específicos. Serías un “proveedor” externo. ¿Cómo? Siguiéndolas, prestar atención a sus búsquedas/necesidades y presentándote por tu cuenta.


2) Páginas de freelancers. Las más conocidas son: workana, weremoto, guru, fiver, freelancer. Lo bueno es que hay mucha oferta. Lo malo es que también hay mucha competencia y -por lo menos al principio- tenes que adaptar tus presupuestos a la media.


3) Salir a buscar tus oportunidades: un poco en relación a la primera opción, pero de forma más general y consistente. Hace networking, acerca tus propuestas, mostrarte y hacer que se interesen por tu trabajo. Dedicarle el mismo tiempo a tu marca personal que el que le dedicarías a cualquier otro trabajo. Sin dudas, esta última opción es la que te recomendamos. Lleva más tiempo y dedicación, pero creemos que es la que más resultados da. No por esto tenes que saltear las dos primeras.


Día a día

Antes que nada, te recomendamos que si actualmente tenes un trabajo “estable” pero queres ser freelance, no renuncies de un día para otro. Empezá en paralelo a buscar trabajos externos y a construir tu perfil. Cuando tengas más seguridad e ingresos que igualen a tu salario o ya no tengas tiempo para ambas cosas, es momento de dar el paso final. Y tampoco sientas como un fracaso tener que volver a buscar un trabajo en relación en dependencia si estás pasando por un momento difícil.


Algunos tips finales para tener en cuenta:

-Crea tu propia estructura de trabajo y seguila lo más que puedas: cantidad de horas a trabajar por día, momentos del día en los que vas a trabajar, planificación para las entregas y realización neta de lo que tenes que hacer. Tene en cuenta que también necesitas tiempo para seguir capacitándote, para buscar clientes, armar presentaciones, para actividades de tipo administrativo, como por ejemplo, a nivel fiscal. Y también, muy pero muy importante: para descansar. Porque si no estás bien a nivel físico y mental, todo tu trabajo se te va a hacer cuesta arriba, y la idea de ser freelance es justamente lo contrario: que puedas gestionar de forma dinámica todos los aspectos de tu vida.

-Si bien es correcto que armes tu propia tabla de precios-valores y tengas una base para ciertas tareas, personaliza cada presupuesto y propuesta según el cliente. Cuánto más acorde sea, más chances tenes de ganar esa cuenta.

-Valora tu trabajo y no dejes que menosprecien tu servicio.

-No tengas miedo a negociar, pero siempre tené en cuenta que el acuerdo tiene que brindarte algún tipo de beneficio. Desde un contacto de valor, trabajo a largo plazo, que sea una cuenta importante para tu porfolio, etc, etc,.


Puede pasar que alguna vez tengas problemas respecto al pago de tus servicios, por eso es que te recomendamos que cuando agarres confianza pidas el pago del 50% (idealmente del total) por adelantado. De esta forma te ahorras disgustos.


Otra situación común que se te puede presentar es que algún cliente intente pedirte trabajo de más, aún cuándo se haya acordado un determinado monto por ciertas tareas. Presta atención y siempre recordá que es tu trabajo, y que dependes del ingreso que genere para vivir. Muy distinto es que vos decidas ofrecer algo extra por tu cuenta para sorprender al cliente y/o demostrar todo lo que sabes para afianzar la relación. De nuevo: que sea tu decisión y que no se vuelva moneda corriente.


Esperamos que después de este primer pantallazo inicial todavía sigas teniendo ganas de ser freelancer, porque es un camino hermoso, lleno de movimiento y satisfacción.


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