Tener un emprendimiento o negocio no es para nada simple.

Qué bueno sería tener un bar (o restaurante, etc, etc,.). ¿Nos ponemos un bar? ¡Tengamos un bar! Nada más cliche (y hermoso-emocionante) que este pensamiento. Pero porqué será que todo queda ahí, ¿verdad? ¡Hasta pensamos en nombres y en cómo sería!

Se te ocurrió una idea o te propusieron una. Viste que tu primo o tu mejor amiga arrancó con una cuenta en Instagram a vender LO QUE SEA y te dieron ganas de tener algo propio. Sin darte cuenta, empezaron a caer en tu mente un montón de posibilidades. De un momento a otro tu cabeza no para de pensar en lo bueno que estaría contar con un ingreso extra o porqué no, dedicarte 100% a tener una marca fundada por tu propio cerebro y energía.


ALTO AHÍ querida persona que lee. Amamos la intensidad, el mandarse, el hacer. Pero es importantísimo que apagues un poco el botón de las emociones y que le prestes más atención al de la razón. Este tiempo de más te va a ahorrar dolores de cabeza y va a ser el filtro necesario para que veas si realmente queres meterte en este mundo.


Las ideas de negocio y/o emprendimientos se presentan como transparentes, pero no lo son, por lo menos no del todo. Detrás de cada neurona haciendo sinapsis hay un montón de responsabilidades, obligaciones, necesidades y requisitos que atraviesan a cada proyecto/marca. Obvio que podes no tener nada de esto en cuenta y activar sin demasiada mediación, y hasta te puede salir “bien”, pero aunque no lo pienses conscientemente, se te van a ir presentando un montón de cuestiones a resolver, las cuales podrías tener presente incluso antes de que tu idea se haga realidad.


Desde Rúcu recomendamos aunque sea un mínimo de análisis e investigación. Bancamos muchísimo el aprender haciendo. Es parte de cualquier camino. Sin embargo, esto no quiere decir que no te conviene planificar ni pensar bien lo que tenes ganas de hacer, para que tu proyecto tenga más chances de tener resultados que te empujen a seguir.

Siempre va a aparecer algo imprevisto, pero es mejor si ese obstáculo no es que te olvidaste del tema del delivery si vas a vender comida online, si te olvidaste el tema del packaging si vendes indumentaria, o si pones precios por debajo de tus costos porque no los calculaste. Esto que parece básico, son ejes que pueden pasarse por alto pero que influyen muchísimo en los inicios de cada idea de negocio/emprendimiento


Ahora bien, ¿qué deberías tener en cuenta como mínimo?


-Definir concretamente qué es lo que vas a hacer para empezar y probar (después podes ir agregando cosas). Si estás en la nada y no tenes idea que podes hacer, te recomendamos que empieces haciendo una lista de todo lo que te gusta hacer o consumir. Es un buen inicio.

-Definir cómo lo vas a hacer: proveedores, envíos, propuestas de trabajo, packaging, tiempos de realización, personas/equipo.

-Calcular inversión necesaria: costos, precios de venta y cuál sería tu objetivo. ¿Cómo vas a cobrar? ¿Vos vas a hacer/armar el producto u ofrecer el servicio sin nadie más? ¿Necesitas de algún elemento en particular?

-Realizar una prueba con amigxs o familia para ver el funcionamiento en primera persona y ajustar cosas (opcional pero conveniente).

-Establecer cuál va a ser tu estrategia de comunicación y difusión. Si nadie te conoce o te ve de alguna manera, va a ser bastante difícil que puedas vender y poner en movimiento a tu marca.


Si ya hiciste un cheeeeck de todo esto y seguís con ganas, llegó el momento de accionar. Ponete metas cortas que puedas resolver día a día. Visitar a un proveedor, probar el producto, investigar a la competencia, abrir las cuentas en RRSS o contratar a alguien que lo haga por vos, etc, etc,.También otros objetivos a mediano y largo plazo que te orienten a futuro para no estancarte.


Fundamental: fecha de lanzamiento. Esto le va a dar un impulso de realidad a tu idea y te va a llevar a tener que resolver diferentes cuestiones y avanzar como sea.


Antes de cerrar con este primer pantallazo, algunos #RucuTips introductorios que vamos a ir desarrollando en otras notas.


-Prueba y error: si no estás con mucha seguridad o sentís que no tenes todos los conocimientos, te recomendamos que antes de lanzarte con todo, pruebes con una inversión no tan grande, porque puede pasar que no consigas los resultados que esperabas o que incluso tu idea no te termine de copar. Y si rompiste el chanchito, puede que la pases un poquito mal. Hay un montón de variables que entran en juego, aunque ninguna es definitiva. Si ya te pasó esto, es clave identificar la razón o las razones. ¿No le dediqué el tiempo que dije que le iba a dedicar? ¿Falló algo en especial? ¿Calcule mal la inversión? ¿Se me fue la motivación? Cualquiera de estos motivos son válidos. A partir de acá, tenes dos opciones: das de baja esta idea de proyecto sin demasiadas vueltas, porque tampoco es que invertiste todo tu capital, o empezas a optimizar y corregir esos errores que aparecieron para no cometerlos otra vez.


-Inversión-gastos y riesgos: cuando tu camino haya empezado y tu decisión de mejorar sea firme, es importante que puedas entender algo imprescindible para el crecimiento de tu marca: no veas como un gasto a lo que es una inversión. Y por otro lado: las inversiones tienen riesgos. Desde cambiar una materia prima, hasta probar con un nuevo producto y/o servicio o sumar una persona para que trabaje en tu proyecto. Tener un negocio implica tomar decisiones con convicción y confianza. Si vos no queres lo mejor, el estancamiento te va a acechar y crecer te va a costar el triple. Si logras poder ver a cada decisión como una inversión positiva o que podría traer beneficios en vez de como un gasto innecesario, tus chances de obtener los resultados que buscas se van a disparar. ¿Puede salir mal? Obviamente. Pero si tomas nota de cómo mejorar y te das cuenta del motivo, ya sabes que en el futuro lo vas a hacer mejor.


-Tiempos, orden y planificación: no hay persona a la que no le encantaría tener éxito con su negocio/emprendimiento desde el minuto cero. Si bien esto puede pasar y te puede empezar a ir muy bien desde temprano, nuestra experiencia nos dice que el asunto suele ser más volátil. Sin ir más lejos, Rúcula empezó a ser estable recién en el 2018, habiendo nacido en el 2014.

El proceso de tu proyecto va a pasar por mil giros y contratiempos. Eso no significa que te esté yendo mal o que no estés haciendo las cosas bien. ¡Paciencia y perseverancia! Y optimización obviamente, para superar los obstáculos.

Por otro lado, un desafio constante en la vida de cualquier persona que lleva adelante su propia marca es la organización y el planeamiento del día a día + del mediano-largo plazo. Trabajar sobre estos aspectos te va a alivianar un 50% todas tus metas porque vas a accionar en base a objetivos concretos y sabiendo lo que tenes que hacer.


-Tu trabajo vale: ya sea que recién empezas, tengas cierto recorrido o bastante experiencia, nunca dejes de recordar que vos estás trabajando dando lo mejor. Y aunque parezca una obviedad, el producto de lo que hagas se paga con… DINERO. Y el valor que vos le pongas a eso va a estar bien.


-Busca mejorar, pero decile no a tu bichito de la perfección: la auto exigencia extrema y buscar siempre que todo salga redondo es una trampa para tus ideas y tu negocio. Siempre probá cosas nuevas, arriesgate con o sin miedo. Siempre HACÉ. Es la única forma de saber si algo funciona o no, si gusta o no. Está buenísimo que quieras lo mejor para tu proyecto, sería ilógico que no fuera así, pero que lo ideal no te frene, porque esa búsqueda te va a retrasar cada vez más. Va la frase trillada: mejor hecho que perfecto.


-Pedí ayuda/Capacitate: directamente en relación al punto anterior.Siempre tenes que estar en movimiento. Pero eso no quiere decir que tengas que saber hacer todo o saber de todo. Siempre va a haber una persona que pueda darte una mano para potenciar a tu marca. Y recordá: es una inversión, no un gasto.


-Comparate con vos: es muy difícil no ponerse a ver lo que hace tu vecino, tu competencia. Por eso ni vamos a decirte que no lo hagas, porque incluso es correcto que tengas un ojo encima para no quedarte atrás con cosas que también podrías hacer a tu manera. El foco de este punto está referido a poder ver cómo estaba tu negocio hace un tiempo y cómo está en el presente. ¿Qué mejoraste? ¿Qué sigue igual y tenes que darle más bola? ¿Qué no está a la altura de lo que buscas transmitir con tu marca?


Si estabas pensando iniciar un negocio o emprendimiento, te recomendamos que tengas en cuenta esta información.


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